Religión

Ruta 1 – Colegiata de Sar

Colegiata de Sar

Construida en el siglo XII a las orillas del río Sar es, junto con la Catedral, la iglesia que conserva mayor parte de su primitiva fábrica románica.
En el exterior llaman la atención los robustos arbotantes construidos entre los siglos XVII y XVIII para proteger los muros septentrionales y evitar su derrumbe: bien fuese por un error técnico en la construcción, por la atrevida elevación de las naves laterales, por el corrimiento del inestable terreno sobre el que se asienta, que a menudo es inundado por el río, o por voluntad de quienes trabajaron en su construcción, los muros y las columnas interiores están visiblemente inclinados, lo que le confiere un singular atractivo y obligó a rehacer la bóveda de cañón en el siglo XVI.
El interior impresiona a todo aquel que lo visita por la inclinación de las columnas hacia las naves laterales, dando sensación de inestabilidad. La pila bautismal, a la derecha de la puerta principal, es una interesante pieza arqueológica del siglo XII.
A través de la sacristía puede accederse al claustro, el único que posee la ciudad en estilo románico. Sólo se conserva una de las alas, el resto pertenece a los siglos XVII y XVIII. Dentro se expone una buena colección de piezas arqueológicas y litúrgicas.
La Colegiata es también hogar del Museo de la Colegiata de Sar, fundado en 1975, donde podemos ver piezas de valor histórico y documental muy importantes, como el pergamino fundacional del templo. La sección arqueológica la forman una serie de piezas del antiguo claustro románico, obra del Maestro Mateo o de su escuela.

Ruta 9 Capilla del Carme de Abaixo

Capilla Carme de Abaixo

Este templo barroco clasicista consta de una única planta rectangular, cubierta a dos aguas y linterna circular en el centro. Se levantó entre los años 1760 y 1773 sobre una pequeña capilla anterior. Los planos originales eran del arquitecto Lucas Ferro Caveiro, pero durante la construcción se perdió la impronta del barroco compostelano, resultando una obra de carácter muy rural. En el 1867, Baltasar Ferreiro añadió un nuevo plebisterio, así que el original pasó a convertirse en un crucero. La fachada, en sillería de granito, consta de tres cuerpos verticales enmarcados por pilastras y tres cuerpos horizontales: el primero con portada adintelada, el segundo con un hueco flanqueado con columnas y rematada con arco de medio punto que recoge la imagen de la virgen y arriba escudo enmarcado con un frontón semicircular. Corona el conjunto la torre-campanario, de planta cuadrangular y decorada y rematada con pináculos y volutas. En el interior, el altar mayor, de estilo barroco, sigue el modelo de los realizados por Miguel Ferro Cavero.

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